Los investigadores escanearon la traquea de los niños para tener una imagen en tres dimensiones del problema

Un tubo traqueal impreso en 3D salva la vida de tres niños

Estas prótesis para las vías respiratorias cambian de forma con el tiempo, lo que los investigadores han llamado una cuarta dimensión, que es crucial para niños en crecimiento

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Ya son varios y relevantes los casos de creación de órganos, tejidos y prótesis realizados con la tecnología de las impresoras 3D. En marzo del año pasado, una paciente en el Hospital Universitario de Utrecht (Holanda), se convertía en la primera persona del mundo en recibir una prótesis completa de cráneo elaborada gracias a una impresora en 3D y compatible con su organismo.

En agosto, también del año pasado, en el Hospital de la Universidad Zhejiang (en Hangzhou, China), a un paciente de 21 años que presentaba un tipo de tumor extremadamente raro en su columna vertebral, afectándole dos de sus vértebras torácicas casi por completo, se le pudo implantar una prótesis a medida que, diseñada en laboratorio, se hizo a partir de una impresora láser de tercera dimensión.

El último ejemplo de cómo la impresión en 3D es adaptada a la medicina, y por ende es una herramienta de enorme utilidad para la comunidad médica, se ha dado en tres pequeños, Kaiba, Garret e Ian, que cuando apenas juntaban dos años de edad entre los tres, no se exagera al decir que una impresora les ha salvado la vida.

Los pequeños nacieron con una rara y grave anomalía en los bronquios (traqueobroncomalacia), que cada vez que respiran se les cierra. Para poder sacarlos adelante, los médicos tuvieron que abrirles la tráquea e introducirles un tubo por el que podían respirar gracias a un ventilador mecánico, sin embargo, como explica el doctor Glen Green, líder de la investigación, y otorrinolaringólogo pediatra de la Universidad de Michigan (EE.UU.) los niños “sufrían continuos episodios que requerían maniobras de resucitación”.

Sus escasos meses de vida los pasaron en una unidad de cuidados intensivos. Sin embargo, tres años después, los niños ya están en casa gracias a una férula impresa que creció con ellos hasta que sus pequeños bronquios fueron lo bastante fuertes como para que el implante por si solo se disolviera por completo.

Lo que hicieron los investigadores fue escanear su tráquea para tener una imagen en tres dimensiones del problema. Con esa información pudieron diseñar la férula con las dimensiones necesarias para su caso concreto y mantener abierta su defectuosa vía respiratoria.

Se habla de una cuarta dimensión
Estas prótesis para las vías respiratorias cambian de forma con el tiempo, lo que los investigadores han llamado una cuarta dimensión, que es crucial para niños en crecimiento, ya que los implantes primero crecen para que posteriormente, cuando ya no son necesarios, se disuelven sin ocasionar ningún daño. “Es un concepto que hubiera sido inconcebible hace no muchos años”, afirma el doctor Green.

Una cuarta dimensión que ya ha causado impresión en la comunidad médica de Estados Unidos, y es que como “fascinante” califica el doctor Piers Barker de la Universidad de Duke el hecho de “una estructura que permite crecimiento”.

Por ahora ya han intentado crear huesos artificiales a la medida, orejas y modelos de corazones hipertróficos para que los cirujanos puedan practicar una cirugía antes de abrir a un paciente. Algunos científicos incluso intentan imprimir órganos con una mezcla de células humanas y un armazón biodegradable. Sin embargo ese trabajo tomará muchos años más de investigación, y quién sabe si se hablará ya de una quinta dimensión.
..Emilio Ramirez

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