La amigdalectomía puede proteger contra el cáncer de amígdalas

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Amigdalas

Someterse a cirugía para extirpar las amígdalas puede resultar una buena protección contra cáncer de amígdalas. El hallazgo de un gran estudio basado en la población danesa parece algo obvio e intuitivo, pero la realidad es que no se había demostrado antes.

Sin embargo, aunque el resultado del estudio concluya de esta manera, la investigadora principal, Carole Fakhry, de la Escuela de Medicina Johns Hopkins, Baltimore, dijo que “no iba a animar a nadie a someterse a una amigdalectomía” con el fin de reducir riesgos de este tipo de cáncer oral tan poco común, aunque sí mantiene que podría ser un “beneficio secundario de dicha operación.

La incidencia del carcinoma orofaríngeo, que incluye cánceres que surgen de las amígdalas, la orofaringe, la faringe, el anillo de Waldeyer, y la hendidura branquial, está aumentando a nivel mundial, especialmente en los grupos de población más joven, impulsado en gran medida por el virus del papiloma humano de transmisión sexual (VPH), según recogen la Dra. Fakhry y sus colegas en su artículo.

Por ejemplo, alrededor del 77% de los cánceres de amígdalas en Dinamarca, de donde es la fuente de datos del estudio, de entre el año 2000 y el 2010 estaban relacionados con el VPH. Y por otro lado, la amigdalectomía para amígdalas hipertróficas o para la amigdalitis recurrente «ha perdido la aceptación general de la que gozaba anteriormente» en países occidentales, según señalan los investigadores.

Nuestros pacientes nos preguntaban constantemente: ‘¿Podría haber evitado este cáncer (de orofaringe) si hubiera tenido la amigdalectomía?’” afirma la Dra. Fakhry.

Por ello es que decidió iniciar una investigación junto con sus colegas. Utilizando datos desde el año 1977 hasta el 2012, en más de 3,8 millones de adultos en el Registro de Cáncer Danés, analizaron la incidencia de amigdalectomías y el carcinoma orofaríngeo y si la amigdalectomía reducía el riesgo para un futuro carcinoma orofaríngeo.

Desde 1977, la incidencia de amigdalectomía se ha reducido de forma significativa (p <0,001), y más notablemente después de 1995. La tasa de amigdalectomía se ha reducido en un 1,1% anual, en promedio. Durante un período de 35 años, lo que corresponde a una disminución de 33,8% en la incidencia de amigdalectomías.

Durante el mismo período, la incidencia del carcinoma orofaríngeo aumentó “drásticamente“, informaron los investigadores.

Es importante destacar que la amigdalectomía no se asoció con el riesgo de carcinoma o cáncer orofaríngeo o de cualquier otra parte del cuerpo. Sin embargo, la amigdalectomía se asoció con una reducción del 60% en el riesgo de cáncer de amígdalas (tasa ratio [RR], 0,40; 95% intervalo de confianza [IC], 0,22 hasta 0,70).

El riesgo de carcinoma de amígdalas antes de los años 60 se reducía significativamente después de una amigdalectomía (RR ajustado, 0,15; IC del 95%, 0,06-0,41).

La amigdalectomía practicada al año del diagnóstico de carcinoma de amígdala se asoció con una mejoría significativa generalalizada (cociente de riesgo, 0,53; IC del 95%, 0,38-0,74).

Sin embargo, insisten, no recomiendan la amigdalectomía profiláctica para la población en general. Por un lado, el carcinoma de amígdala es poco común, como se señaló anteriormente. Si un biomarcador de “alto valor predictivo” para el desarrollo de cáncer de orofaringe pudo ser identificado, las personas con dicho marcador podrían beneficiarse de la amigdalectomía, aunque eso requeriría estudio aparte.

Si las primeras lesiones de amígdalas pudieran identificarse a través de una combinación de biomarcadores para la estratificación de riesgo, con evaluaciones de imágenes y citológicas, entonces, la amigdalectomía podría reducir la incidencia de carcinoma de amígdalas en una selección concreta de la población“, concluyen.
..Amaya Lujambio


Fuente: Medscape

 

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