La debilidad y consecuente pérdida de la funcionalidad del miembro superior es uno de los síntomas más frecuentes y discapacitantes tras sufrir un ictus

La terapia en espejo permite que todos los pacientes que sufrieron un ictus grave recuperen la movilidad en el brazo

La ilusión visual del movimiento de las extremidades afectadas genera una retroalimentación positiva a la corteza motora, que a su vez puede interrumpir el ciclo de dolor

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terapia del espejo

La terapia en espejo permite que todos los pacientes que han sufrido un ictus grave recuperen la movilidad en el brazo, y es que así lo ha mostrado un estudio realizado a 31 pacientes del Servicio de Neurorehabilitación y Daño Cerebral de Hospitales Nisa, y que ha sido publicado en la revista European Journal of Physical and Rehabilitation Medicine.

La debilidad y consecuente pérdida de la funcionalidad del miembro superior es uno de los síntomas más frecuentes y discapacitantes tras sufrir un ictus, de hecho, cerca del 85% de los pacientes que lo sufren presentan una incapacidad para utilizar su brazo dominante inmediatamente después del accidente cerebro vascular, y hasta el 60% de ellos padecen algún tipo de limitación en sus actividades diarias debido a este déficit seis meses después del ataque.

Un instrumento tan sencillo y económico como un espejo pegado al lateral de una caja, proporciona una gran alternativa terapéutica para la rehabilitación del miembro superior parético en pacientes con ictus graves y crónicos”, comenta la doctora Carolina Colomer.

¿En qué consiste la terapia en espejo?
Denominada terapia en espejo, fue introducida por primera vez en 1992 por el neurólogo del Centro del cerebro y la cognición de la Universidad de California en San Diego, Vilayanur S. Ramachandran, como terapia analgésica para reducir el dolor del miembro fantasma.

Se trata de una técnica en la que el paciente debe movilizar su miembro superior no afecto, al mismo tiempo que se fija en el reflejo del movimiento de este en un espejo colocado en vertical en el lado del miembro amputado, de manera que este último quede tapado. Al mirar al espejo el paciente percibe el movimiento como una acción realizada por el brazo amputado. La ilusión visual del movimiento de las extremidades afectadas genera una retroalimentación positiva a la corteza motora, que a su vez puede interrumpir el ciclo de dolor.

Pero en este caso en concreto, nos referimos a recuperar la movilidad del brazo, tras haber sufrido un ictus. El miembro afecto se coloca dentro de la caja, de forma que queda tapado a la vista del paciente. El espejo, a nivel de la línea media corporal, reflejará el miembro sano y, al moverlo, da la imagen contralateral creando la ilusión visual de que el brazo afecto se mueve con normalidad.

Mediante técnicas de neuroimagen, se ha demostrado que esta terapia es capaz de activar los circuitos motores cerebrales afectados después del ictus y a medio plazo mejora la fuerza perdida.

Según explica el neurólogo Enrique Noe, estudios previos han mostrado la eficacia de este tipo de tratamiento en pacientes con déficits motores leves o moderados pero hasta la fecha no se había demostrado su eficacia en pacientes crónicos, más de seis meses después del ictus, con déficits graves.

Ahora bien, todos los pacientes incluidos en este trabajo, presentaban un déficit motor grave del brazo y en todos habían transcurrido al menos seis meses después del ictus.

Tras 24 sesiones todos los pacientes recuperaron cierto grado de movilidad del miembro superior y, característicamente, los que fueron sometidos a la terapia en espejo mejoraron la sensibilidad del brazo, especialmente la sensación de tacto y presión.

A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que teniendo en cuenta que para el año 2050, la población en el mundo mayor de 65 años representará el 46% del total, casi la mitad podría sufrir un ictus.
..Redacción

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