Protocolo: Alimentación del niño menor de 2 años

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5. Alimentación del niño menor de 2 años

La lactancia materna y la alimentación complementaria han sido identificadas como dos de las tres intervenciones directas de prevención más eficaces disponibles para prevenir la mortalidad infantil. La tercera intervención de prevención es la suplementación con vitamina A y zinc. (Lancet, 2003).

La alimentación y nutrición adecuada durante la primera infancia y niñez temprana es fundamental para el desarrollo óptimo del potencial humano completo de cada niño/a; este período comprende, principalmente desde el nacimiento hasta los dos años de edad en donde se presenta una “ventana de tiempo crítica” para lograr un crecimiento y desarrollo óptimos.

Hay gran cantidad de evidencia científica que demuestra que es muy difícil revertir la falla de crecimiento ocurrida en los primeros dos años de vida (Martorell y col. 1994). Las consecuencias inmediatas de la desnutrición durante estos años formativos incluyen un pronunciado aumento de la morbi-mortalidad y un desarrollo mental y motor retrasado.

A largo plazo, las deficiencias nutricionales generan un bajo rendimiento intelectual, capacidad de trabajo disminuida, alteraciones en la salud reproductiva y la salud general durante la adolescencia y la edad adulta. Adicionalmente, este ciclo de desnutrición continúa ya que una niña desnutrida al crecer tiene mayores posibilidades de dar a luz a un niño/a desnutrido/a de bajo peso al nacer.

Las prácticas deficientes e inadecuadas de lactancia materna y de alimentación complementaria, junto con un índice elevado de enfermedades infecciosas, son las principales causas de desnutrición en los primeros dos años de vida. En el Ecuador, casi 371.000 niños/as menores de cinco años presentan desnutrición crónica; y de ellos, unos 90 mil tienen desnutrición severa. Los niños/as indígenas, siendo únicamente el 10% de la población, constituyen el 20% de los niños/as con desnutrición crónica y el 28% de los niños/as con desnutrición crónica severa (Banco Mundial, 2007).

Los niños/as mestizos representan el 72% de la población con desnutrición crónica o talla baja para la edad y el 5% del total de los niños/as con
desnutrición crónica severa o talla baja severa para la edad. El 60% de los niños/as con talla baja para la edad y el 71 % de los niños/as con talla baja severa para la edad, habitan en las áreas rurales (aunque la población rural es tan solo el 45% del total poblacional del Ecuador). La concentración es más elevada en las áreas de la Sierra, que tiene el 60% de los niños/as con desnutrición crónica y el 63% con talla baja severa para la edad. El 71 % de los niños/as con talla baja para la edad provienen de hogares clasificados como pobres, lo cual se aplica también al 81% de los niños/as con desnutrición crónica o talla baja severa para la edad (Banco Mundial, 2007).

Las patologías por exceso, que actualmente se presentan cada vez con mayor frecuencia, como la obesidad, el sobrepeso, la diabetes mellitus entre otras, también pueden ser prevenidas con una nutrición adecuada en los primeros años de vida; no sólo por la acción educativa que crea prácticas y hábitos hábitos saludables sino porque la lactancia materna es un factor protector para las mismas.

Por todas las razones expuestas, es esencial asegurar que las personas encargadas del cuidado, atención y salud de los niños y niñas reciban, por parte del equipo multidisciplinario de salud, orientación apropiada en cuanto a la alimentación óptima para los lactantes y niños/as menores de dos años.

Documento: Alimentación del niño menor de 2 años

..Susana Calvo

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