No es lo mismo acceso a la salud que accesibilidad y acceso efectivo

El mito de la salud en la revolución ciudadana

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No sólo que mienten con la Misión Manuela Espejo. También miran para otro lado -por incompetentes o por farsantes- ante otras realidades. La sabatina en la que Correa comparece haciendo proselitismo electorero en compañía de la Ministra de Salud y otros funcionarios que hablan sobre el tema, demuestra la perversidad para el engaño y también la ignorancia, desde luego.

No es lo mismo acceso a la salud que accesibilidad y acceso efectivo. Construir hospitales y centros de salud no es intrínsecamente malo; lo malo está en las formas mañosas de contratación que dejan espacio para las corruptelas que ya son un icono de la Revolución Ciudadana. Pero hacer obra física e incluso dotar de tecnología es tan sólo acceso a la salud, es decir, cualquier ciudadano puede llegar a un centro construido (acceso), pero puede ser discriminado (usted es crónico, vaya a un centro primario, sin entender la integralidad del ser humano), o deberá enfrentar la falta de oportunidad (cita para después de tres meses) o peor aún, toparse con que no hay medicación – insumos – materiales – reactivos, etc. Es decir, que puede acceder a la salud, puede; que tenga accesibilidad (atención integral, oportuna) o acceso efectivo (lo necesario para tratar su problema), eso es otro cantar y por lo tanto los elefantes blancos denunciados por Lenin Moreno, no han solucionado el problema estructural.

Se llenan la boca con la gratuidad. Mentecatos. Basta con acudir a los servicios de urgencias de los hospitales más importantes del país o tener un familiar hospitalizado, para saber que hay que ir a comprar elementos necesarios porque los hospitales están desabastecidos de muchos de ellos. Me consta, por ejemplo, el envío a comprar grapadoras quirúrgicas de un hospital del norte de Quito. No nos hemos olvidado de los días en que la falta de furosemida en Cuidados Intensivos casi termina en la destitución del colega que debió mandar a la compra porque en el hospital no había, pero la trinca “revolucionaria” de una mediocre economista gerenciando y de un chirle psicólogo industrial persiguiendo, nunca reconocieron su incompetencia para administrar una institución de salud simbólica y con una raigambre histórica que data de otros tiempos. Tiempos mejores, desde luego.

Ponderan que han contratado -y contratarán más- especialistas. Fariseos. Ustedes anularon los programas de postgrado para formarlos porque en su cabezota estalinista sólo entra el modelo de planificación centralizada, pase lo que pase. El resultado es que ahora los médicos jóvenes están a la cola para lograr un puesto de postgrado y no hay plazas para todos los rezagados; ellos son precarizados porque no hay ayuda económica y les toca autofinanciarse su especialidad.

Hablan de calidad en la atención. Embusteros. Sólo se fijan en números y obligan a la atención de consulta en 15 minutos y -eso sí- al llenado burocrático de formularios para exhibir, sin pensar que en tan corto tiempo no es posible realizar ni siquiera un buen interrogatorio, menos un examen físico completo y no se diga evaluar enfermedad/padecimiento. Nuestro pueblo es muy mal atendido y los que enfrentamos la estulticia de los “planificadores” somos los médicos. Si algo de calidad queda, eso es gracias a los profesionales y al equipo de salud, que hace lo suyo con mística.

Peroratas sobre seguridad. Felones. La certificación Canadá es un acápite que debe ser investigado. ¿Cómo está cerificado un hospital que no tiene permiso de funcionamiento del Cuerpo de Bomberos? Y no lo tiene porque las gradas de las salidas de emergencia son en espiral y estrechas, lo cual sería una trampa mortal en caso de un incendio. Hay las denuncias de los médicos rurales que explican cómo se llevaba elementos de otros centros para “pasar la revisión” y una vez superada, pocos días después todo volvía al vacío y al no hay. ¿Cómo puede ser segura una institución en la que no hay jabón de manos o papel para secado o batas para las habitaciones de aislamiento infeccioso o guantes de manejo o soluciones desinfectantes para la cirugía? ¿De qué seguridad hablan si una camilla que conduce a un paciente senil, en mal estado y con oxígeno, tiene dañadas las protecciones laterales y es guiada por un sólo camillero? ¿Qué seguridad existe en donde la falta de mantenimiento -porque se farrearon la plata contratando clientes para las campañas electorales- determina rotura de tuberías que ponen en riesgo los equipos y las personas? En un hospital del norte del país se dañaron los autoclaves y por lo tanto no había como esterilizar instrumental, pero la disposición de las autoridades provinciales fue que se lave los instrumentos con agua y jabón y se siga atendiendo procedimientos odontológicos. ¿Seguridad? ¿Y el riesgo de contaminación con VIH o hepatitis B? Puedo dar testimonio del riesgo de muerte al que se sometió a una paciente porque la “gerente” durante seis meses no contrató el mantenimiento de un hospital. Seguridad, quizás sólo para los bolsillos.

¡Ah! Y no pueden faltar los resaltos sobre el aprecio que tienen por los médicos. Hipócritas. Ustedes les bajaron las exiguas becas a los internos rotativos, ustedes explotan y maltratan al médico rural no pagándoles lo que les corresponde como médicos generales y desapareciéndolos del escalafón, ustedes redujeron los estipendios de los médicos postgradistas (muchos de ellos con familia a cargo), ustedes duplicaron el horario de trabajo de los especialistas y sólo incrementaron sus salarios en 50%, ustedes se callaron frente al Código Orgánico Integral Penal que criminaliza la práctica profesional, ustedes desperdiciaron la ocasión de tener una entidad que regule la calidad de la atención de salud en beneficio de los ciudadanos, ustedes -traidores- se sumaron al Código Orgánico de la Salud que es un atentado para el ejercicio profesional.

Un economista hablando de trasplantes. Una médica haciéndole el coro. Una suma espantosa de demagogia e ignorancia; de clientelismo y desconocimiento de la historia de la salud. Impostores. Los trasplantes no se iniciaron con ustedes. El primer trasplante renal en Ecuador se realizó en la década del 70 del siglo pasado en el entonces Hospital General de las FFAA de la Queseras del Medio. Los trasplantes de córnea datan de hace décadas y no es verdad lo que dice la ministra sobre la donación de las mismas, porque la mayoría de ellas son importadas. En cuanto al trasplante hepático, usted está perdida doctora Espinoza. El Hospital Carlos Andrade Marín no está “calificándose para hacerlos”, lleva ya 24 procedimientos y eso que ustedes, a través del INDOT, impidieron que ese hospital califique varios años antes por el egoísmo propio de los mediocres, que se inventaron un reglamento para impedirnos avanzar. Correa habló de la Ley de Donación y como gran cosa dice que “su gobierno hizo que conste en la cédula de ciudadanía la voluntad de donar” pero lo que no cuenta es que ese logro es un saludo a la bandera porque el resto de leyes conexas impiden proceder si la familia del difunto se niega a la donación. Ni eso han podido hacer con coherencia.

¿Avanzamos Patria? La desnutrición crónica, el bocio, la tuberculosis, son enfermedades que han repuntado a niveles alarmantes. Los diabéticos se tratan con fármacos que ya no son de primera línea. Y eso cuando hay. Las enfermedades tropicales se mantienen por la falta de promoción y educación en salud. Los programas de vacunación resultan insuficientes. Las enfermedades raras no ameritan la atención del MSP “porque tratarlas es muy caro“. Los traumatismos -especialmente los relacionados con accidentes vehiculares- siguen generando muertos y mientras tanto este gobierno “ablandó” las exigencias de revisión de los buses de transporte público, todo con fines electorales. ¿Y el MSP? Shhhhh, calladito, no opina en la materia. El embarazo adolescente sigue en aumento y los derechos reproductivos de las mujeres continúan postergados, escenario terrible si se considera que la política generada por el ENIPLA lleva la influencia religiosa y la visión curuchupa de Correa y su asesora Mónica Hernández, afectando seriamente a la salud en su contexto. ¿Qué ha dicho el MSP? Nada, se han santiguado, rezado tres padrenuestros y … al olvido.

Pero con esto -y hay más, mucho más- han creado un mito para que nuestro pueblo crea que la obra es fantástica. Han repetido mil veces el discurso para engañarnos. Se proclaman campeones, fundadores, dueños, magnánimos, porque “nunca antes de nosotros”. Pero la verdad única y dolorosa es que sólo el equipo de salud es el gestor de lo que sobrevive de la atención del sector. Ese equipo de salud maltratado, postergado, amenazado, extorsionado, recursivo entre tanta falencia, esforzado hasta el agotamiento, silente para conservar su trabajo, es el verdadero sustento de un sistema que se vendrá abajo cuando la realidad supere al discurso.
..Dr. Iván Cevallos

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