Los investigadores indicaron que los hallazgos tenían implicaciones para el control de infecciones en hospitales y particularmente con el tratamiento de personas con fibrosis quística

Determinan que los virus de los estornudos pueden vivir hasta 45 minutos

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estornudo

Científicos de la Universidad de Tecnología de Queensland (QUT) y UQ (Australia), desarrollaron una nueva técnica para estudiar cómo algunas bacterias y virus, causantes de enfermedades comunes, pueden propagarse hasta cuatro metros y permanecer vivas en el aire hasta por 45 minutos, después de estornudar o toser.

El estudio fue liderado por la profesora Lidia Morawska, directora del Laboratorio Internacional de Calidad del Aire y Salud y el profesor Scott Bell del Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer y el Hospital Príncipe Charles.

La científica Morawska, directora del laboratorio, explicó que el trabajo fue posiblemente una de las primeros en estudiar la longevidad de la bacteria pseudomona aeruginosa transportada por el aire, un germen resistente a múltiples fármacos asociado con infecciones adquiridas en el hospital, cuando son expulsados por tos y estornudos humanos.

“Nuestra investigación anterior había encontrado que estos patógenos viajaron hasta cuatro metros y permanecieron viables durante 45 minutos después de ser tosidos en el aire. Queríamos averiguar hasta qué punto las gotas de bacterias expulsadas por los estornudos o las toses viajan tales distancias y siguen siendo capaces de infectar a otras personas después de tanto tiempo”, añadió la profesora Morawska.

Asimismo, la directora de la investigación indicó que “La mayoría de las investigaciones en esta área hasta la fecha se han centrado en los bioaerosoles generados en el laboratorio, o gotas en el aire, que son diferentes de las gotitas respiratorias naturales generadas por los seres humanos en la composición y los mecanismos de producción”.

“Desarrollamos una técnica novedosa para enfocar el envejecimiento a corto y largo plazo de los bioaerosoles de las personas, sin contaminación del aire ambiente. Para demostrar la técnica, se tomaron muestras de gotitas de tos transmitidas por el aire de dos pacientes con fibrosis quística e infección crónica por pseudomonas aeruginosa”, expresó la investigadora.

La profesora Morawska dijo que el equipo de investigación encontró que las bacterias en las gotitas de la tos de los pacientes se deterioraron en dos períodos de tiempo diferentes. “Tan pronto como las gotas de la tos golpean el aire, se secan rápidamente, se enfrian y se vuelven lo suficientemente ligeras como para mantenerse en el aire. También se degradan parcialmente a través del contacto con el oxígeno en el aire, con gotas más grandes que tardan mucho más en evaporarse”, añadió Morawska.

“Encontramos que la concentración de bacterias activas en las gotitas secas mostró un rápido decaimiento con una semivida de 10 segundos para la mayoría de las bacterias, pero un subconjunto de bacterias tenía una vida media de más de 10 minutos. Esto sugiere que algunas de las bacterias de pseudomonas aeruginosa son resistentes a la descomposición biológica rápida y por lo tanto permanecen viables en el aire ambiente lo suficientemente largo como para formar un riesgo de infección en el aire, especialmente a las personas con problemas respiratorios tales como pacientes con fibrosis quística”, añadió Lidia Morawska.

“Creemos que esto podría ser porque las gotitas se producen en diferentes partes de las vías respiratorias y llevan diferentes “cargas” de bacterias. Las gotitas más grandes que llevan bacterias tardan más en evaporarse, lo que las hace más resistentes a la descomposición y son capaces de mantener la viabilidad de las bacterias por períodos prolongados”, expresó la investigadora.

La profesora Morawska indicó que los hallazgos tenían implicaciones para el control de infecciones en hospitales y particularmente con el tratamiento de personas con fibrosis quística.
..Diego Armando M

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